A priori, y siempre en torno a un Proyecto de Desarrollo Comunitario, el movimiento vecinal de La Cornisa se marca un conjunto de objetivos generales que orienta su estrategia de intervención social:


1. Construcción de una comunidad solidaria, vertebrada y accesible, desde el tejido social del barrio.

2. Promoción de la formación y la información.

3. Acceso al mercado de trabajo y a los bienes y servicios de la ciudad y del conjunto del Sistema Social.

4. Desarrollo Local integrado en el Medio Ambiente

5. Apertura de espacios a la participación y al asociacionismo vecinal.

6. Coordinación y cooperación con otros Movimientos Sociales e iniciativas ciudadanas que trabajan por la paz, la democracia y el medio ambiente.


A partir de ahí, se plantean algunos principios básicos de actuación (manifiesto explícito de nuestro posicionamiento dentro del campo del trabajo social)

A) En el nivel de los Destinatarios de los Proyectos (Repercusión e impacto, para qué y para quién trabajamos)
B) En el nivel de la Organización y Funcionamiento interno (cómo nos organizamos).
En el primer nivel, nuestra experiencia nos sugiere que es más productivo (hasta donde podemos llegar con los recursos de que disponemos) proporcionar recursos a los que más los pueden aprovechar y, a partir de ahí, que sean estos sujetos ya formados quienes los rentabillicen después, multiplicándolos y haciéndolos llegar, en sus ámbitos de relación próximos, a otros individuos y grupos que presentan más carencias (efecto sinergia y de correa de transmisión, bajo criterios de solidaridad y aprovechamiento de las redes de apoyo informal).

En el Centro de La Cornisa no trabajamos directamente con los núcleos de población más afectados por el consumo de droga, el SIDA u otras discapacidades y enfermedades mentales. Nuestro trabajo viene siendo más eficaz con un estrato inmediatamente anterior de personas con carencias y necesitades: son aquellas que tienen suficiente capacidad para aprovechar los recursos a su alcance, cuando si se les proporcionan y se les ofrece la oportunidad y los medios para hacerlo, y después promocionar a los que están en peores condiciones a su alrededor (Por ejemplo, se puede dar apoyo y asesoramiento a los familiares de un toxicómano para que ellos sean los que le ayuden a salir adelante, o información sobre otros colectivos de atención).

De modo que no se pueden confundir ambos grados de necesidad; si focalizamos nuestra atención hacia los casos más alarmantes o problemáticos, estaremos dejando de lado a quienes también presentan carencias aun cuando su situación no sea tan dramática. En resumen, nuestros destinatarios son personas que, a partir de la formación, información, orientación y alternativas que aquí se ofrecen, pueden llegar a planificar y desarrollar un itinerario personalizado de inserción laboral e integración social plena. Se trata de que lleguen a ser sujetos conscientes de su capacidad para tomar decisiones y actuar. Para orientar este proceso de desarrollo psicosocial es muy importante también la labor de estímulo y motivación.

Respecto a cómo nos organizamos y funcionamos (nivel de análisis interno), nuestra meta es consolidar un Movimiento Social en el que quepan todos: vecinos, voluntarios, contratados, expertos, etc. Esto es algo a construir entre todos y debe quedar reflejado en un mínimo esquema común de funcionamiento que nos oriente en las decisiones sobre los proyectos, subvenciones, contrataciones, etc.

De este modo, si tenemos unos objetivos claros respecto a quiénes son los destinatarios de nuestro proyecto sociocultural y cómo nos vamos a organizar para desarrollarlo, entonces podremos decidir más fácilmente qué iniciativas y acciones concretas tienen cabida en el espacio del Centro. Para poder elegir y funcionar de forma autónoma e independiente tenemos que avanzar hacia mayores cuotas de autofinanciación (las subvenciones son necesarias pero en muchas ocasiones pueden llegar a determinar o condicionar nuestra acción social, delimitando lo que podemos hacer y lo que no).

La organización del centro se concreta en un mínimo esquema de funcionamiento interno que garantice o tenga en cuenta al menos las siguientes funciones:

  • COMUNICACION
  • INFORMACION
  • TOMA DE DECISIONES
  • GESTION OPERATIVA, EFICAZ y EFICIENTE (optimización de recursos y búsqueda de efecto sinergia o multiplicador de medios y resultados)
  • EVALUACION

Y todo ello dentro de una estructura u organigrama horizontal, transparente y participativo.

Para controlar nuestro proceso de intervención social, y que todos podamos participar en él, nos planteamos que no puede ser muy grande, pero al mismo tiempo estamos creciendo e incorporando nuevos proyectos. El reto es entonces encontrar la manera de "extender la red" (conectar con proyectos y entidades similares para reforzar la trama del tejido asociativo) pero manteniendo al mismo tiempo la propia identidad y autonomía de gestión.

Avanzar cualitativamente supone en definitiva consolidar los mecanismos de comunicación y reforzar el sistema de relaciones al interior de nuestra pequeña red de barrio (sectores asociativos y población de base) y hacia el exterior (resto del tejido social del entorno). Es importante que entre los diferentes proyectos e iniciativas del Centro haya más y mejor interacción, pero sin desatender las necesidades y demandas de la gente del barrio.

ES UNA ACCION SIMULTANEA EN CUATRO DIRECCIONES: HACIA ARRIBA (ADMINISTRACION), HACIA LOS LADOS (OTRAS ASOCIACIONES DEL TERCER SECTOR), HACIA ABAJO (POBLACION DEL BARRIO) Y HACIA DENTRO (ASOCIACION DE VECINOS CORNISA Y CENTRO SOCIOCULTURAL "MARIANO MUÑOZ").